6 sept. 2017

Los bancos se aseguran, pero pagan los clientes.

Yonhy Lescano

El sueño de la casa propia implica para la gran mayoría de peruanos,  la necesidad de endeudarse con un banco a través de un crédito hipotecario. El promedio de plazo es cercano a los 20 años, y durante todo este período están obligados a pagar, dentro de sus cuotas mensuales,  dos clases de seguros :

El primer seguro, es el denominado “seguro de desgravamen”, para la eventualidad de que el deudor fallezca y haya un saldo de deuda, en cuyo caso el banco va a la empresa de seguros y ésta le reembolsa todo el crédito.

El segundo seguro, es el que se llama “seguro contra todo riesgo”, que el banco contrata con la aseguradora para que ésta, le indemnice el valor del inmueble cubierto con la hipoteca, si es que se produce algún siniestro que –por ejemplo-  afecte severamente  o destruya el bien hipotecado por efecto de un terremoto, una conmoción civil, una inundación, un incendio, etc. Pero la prima de este contrato, es decir, el pago mensual para mantener esta cobertura, lo realiza el cliente, mes tras mes y año tras año, hasta terminar de pagar la hipoteca. En otras palabras, el banco contrata una cobertura contra todo riesgo en su exclusivo beneficio, pero el costo se lo traslada al deudor hipotecario, en su cuota mensual. Se trata de una típica cláusula abusiva que prohíbe el Código del Consumidor pero que ahí está más viva y vigente que nunca, a vista y paciencia de la SBS y de INDECOPI.

Se da el caso en que el cliente, por ejemplo,  ha pagado las cuotas correspondientes a 10 años, y le resta pagar otros 10 años de su crédito hipotecario; y acontece un incendio que destruye el departamento que viene pagando. Entonces, el banco activa el seguro “contra todo riesgo” a su favor, y la aseguradora le reembolsa el saldo de crédito. El banco no pierde nada. En cambio, el cliente, se queda sin departamento, pierde los pagos de 10 años que realizó, y encima, tiene que continuar pagando las cuotas de los otros 10 años que faltan pagar. Si quisiera que esto no pase, tendría que contratar por su cuenta un nuevo seguro “contra todo riesgo”, esta vez en su beneficio, es decir, terminaría pagando este seguro dos veces, lo que seguramente no hace nadie. La solución está en acabar con el abuso de que los bancos contraten estos seguros a expensas de los deudores. Si quieren cobertura, que pongan de la suya.


¿Cuántos deudores están en este trance? Pues están 214,565 deudores hipotecarios al primer semestre de 2017.